CAMPEÓN de la Hammer ultra 50km 2018

Crónica Deportiva – Hammer ultra 50km 2018, Balatonszolos (Hungría)

IVAN-PENALBA-HAMMER-Ultra-50km-2018-–-Balatonszolos-Hungría
Campeón Hammer ultra 50km 2018 – Hungría
Lo primero y más importante,… dar las gracias a los organizadores Mate y Zoltan por haber hecho posible este histórico y bello evento, reuniendo a atletas de tantísimo nivel, logrando una gran participación y sobretodo haber creado una mágica e imborrable experiencia en los corazones de todos los afortunados que pudimos vivir este inolvidable día.
Viajar a un nuevo país como Hungría, conocer tantas cosas y personas en tan poco tiempo, competir allí en una de las más bellas e increíbles competiciones de ultra-maratón en Europa y encima poder ponerle la guinda con una victoria, fue algo que ni mis mejores deseos podría haber imaginado
Se preveía una carrera realmente dura por su recorrido montañoso pese a disputarse en asfalto. (50km con unos 600m positivos).
La calidad y nivel de los corredores era muy alta, estando prácticamente todo el equipo nacional húngaro (uno de los más potentes del mundo) con varios atletas por encima de 240-50km en 24h…y la subcampeona del Sparthalon 2017 Zsuzsanna Mará, además de varios atletas potentes de otros países, en definitiva, un gran cartel.
Paralelamente a la prueba de 50km también había la modalidad de 10km, 21km y relevos de 5x10km, además de otras muchas actividades en la zona de salida/meta. Toda la región estaba  volcada con la prueba, por lo que el ambiente era alucinante con miles de personas allí presentes.
Se preveía tormenta eléctrica pero por suerte parecía que iba a aguantar un par de horas en llegar.
Eran las 10:00 y tras un pequeño calentamiento estaba listo para arrancar el juego.
La humedad era tremenda y el bochorno en el ambiente era palpable. Tras la sonora bocina, salimos como toros desbocados, devorando los primeros metros de césped que nos sacaban del recinto deportivo al pueblo.
Pronto me di cuenta que tocaría arriesgar sin miedo y aguantar los constantes y duros cambios del recorrido. Tocaría improvisar y tomar buenas decisiones. Salí sin miedo, tal vez algo camicaze para unos 50km de esta dureza pero tenía ganas de probar esta forma de interpretar la carrera. Hasta que salimos a la carretera principal que conducía a las montañas fue un sube y baja constante, llevabamos apenas 6km y ya comenzaba a sentir algo de fatiga en las piernas. Levanté la mirada y viendo lo que venía tuve que sonreír y rápidamente mentalizarme para disfrutarlo.
Iba el 7º u 8º aunque alguno de los primeros iban a hacer las distancias inferiores. La gran subida vino entorno al kilómetro 10 en donde aguanté el tirón lo mejor que pude, tratando de no perder la estela de los de delante. Fueron 3km agónicos. Tras esto hubo un falso llano y unos cuantos kilómetros ligeramente en descenso. En ellos tuve que apretar e ir sobre 3:30 para no descolgarme. Sobre el kilómetro 20 iba segundo y veia al 1º a unos 200m. Yo seguía “apretando” y no veía la posibilidad de recortar le, aún así estaba dispuesto a darlo todo y secarme (literalmente como veis en las fotos) por sacar lo máximo que tenía en mis piernas ese día, no sabía si sería suficiente pero simplemente traté de seguir haciendo mi carrera. Pasaban los kilómetros y vi que desfallecía, como un animal que huele la debilidad de su presa me lancé a por él hasta alcanzarlo sobre el kilómetro 26-27. Ahí decidí pensar en la frase del gran Steve Prefontaine “El mejor ritmo es un ritmo suicida y hoy es un gran día para morir“, así que durante 2km aproximadamente lo di prácticamente todo para desengancharle y darle mentalmente una gran estocada, y así fue. Cuando lo vi lejos traté de buscar de nuevo mi ritmo, pero era tremendamente complicado. El calor y no poder avituallarme decentemente me tenían muy deteriorado y aún quedaban 200km…
No pensaba en ello, estaba concentrado en kilómetro a kilómetro seguir conquistando pequeños objetivos que mi mente iba proponiéndome.
Iba con un tiempo que me permitiría hacer el récord de la prueba, sin embargo del km35 al 42 era de nuevo la subida interminable, las piernas sin fuerza buscaban energía de mi corazón y este nunca falla.
Perdí varios minutos en este tramo. Sacaba bastante ventaja a mis perseguidores, por lo que sólo me quedaba el incentivo del récord de la prueba y sobretodo acabar sin ningún contratiempo, así que mantuve al 100% mi concentración. En ningún momento pensé en relajarme y asegurar la victoria, mi pasión por esto me hace darlo absolutamente todo en cada competición, así que aunque tras la subida y viendo el tiempo en mi Garmin parecía algo casi imposible de conseguir aún quedaban unos 7-8km para intentarlo.
¡Es una vez en la vida! Me repetía constantemente.
Y a por ello fui.
Durante los siguientes 4-5km busqué contra todo tipo de circunstancias físicas, mentales y climatológicas simplemente llegar a los últimos 2km con opciones de bajar ese crono de 3:23 del mítico Tamas Rudolf. Sin darme cuenta vi el cartel de 49km… ¡Sólo quedaba uno y mi mente entró en un estado  de absoluta desconexión, simplemente sentía como volaba e iba vaciándome por completo, quemando la escasa energía que me quedaba. Sentía fuego en mis piernas, pero sobretodo en mi corazón.
Al enfilar la última recta por el precioso césped del campo de fútbol  hacia el arco de meta, viendo como las cientos de personas aplaudían sonrientes y eufóricas volví a sentir esa indescriptible y mágica adrenalina que jamás lograré describir con certeza, simplemente es la sensación más pura de felicidad que yo conozco.
Mi sonrisa se engrandeció y brilló al cruzar la meta en 3h22’, no podía creerlo,  ¡Lo había conseguido!
Abrí los brazos, aunque no lo suficiente para abarcar tantos abrazos, besos, caricias, halagos… ¡Fue realmente maravilloso e inolvidable!
Un par de horas después vendría la gran ceremonia de premios.
Allí compartir pódium y escenario con atletas de la talla de Zoltan Csecsei, Szekeres Tamas Toldi Peter, Kozma Zsolt, Halama Levente, Peyer Zoltan, Kalmar-Nagy, Laszlo Zsuzsanna Mará,… entre otros, fue algo muy especial para mí, un total orgullo. Pronto volveré, estoy seguro. Gracias Hungría, gracias Balatonszolos por hacerme el hombre más feliz sobre la faz de la tierra y haber podido ayudarme a lograr mi mayor objetivo, CREAR SONRISAS en otro lugar del mundo.
* Con esta crónica quería dar la máxima energía para integrantes de la selección Española que mañana compiten en Croacia.
Disfrutadlo mucho compañeros, mañana es vuestro gran día.
Asier Cuevas, Jose Antonio Requejo, Jose Antonio Castilla, Juan Antonio Ramos, Daniel Hernando. 
Alicia Pérez, Mireia sosa, Nerea Arregui.
*Por último recordaros que esto… ¡No para!
Así que el fin de semana que viene estaremos en Massanassa(Valencia) para correr y ayudar a nuestra asociación DOWN VALENCIA, anímate y corre con nosotros,
¡Vamos!

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